No juegues sus juegos —Johan Sjöberg

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2 comentarios

  1. Muy interesante el artículo; hay algo en lo que me gustaría incidir: el que un Estado no se sostenga y se derrumbe como ocurrió en los citados, no es suficiente para acabar con él sistema, nuevos políticos (que ya estaban en el viejo Estado, generalmente en cuadros de mando de segundo nivel) sustituyen a los viejos y se reconstruyen o sustituyen por nuevas las partes dañadas de la estructura estatal.
    Por eso pienso que tras el colapso del Estado, en el momento de su máxima debilidad deberían iniciarse acciones de secesión de caracter anarquista (históricamente, la caida de bloque soviético sólo fue bien aprovechada por los movimientos nacionalistas para separarse y crear sus propios Estados -ya sabéis mi opinión al respecto) . Sería un momento para actuar con claridad, reivindicándose como secesionistas anarquistas revolucionarios y tomando posiciones completamente ajenas a los que tratan de reconstruir o reformar el viejo Estado caido y reistiéndoles y hacerse fuertes o terminará siendo una bonita oportunidad perdida.
    ¿Por qué sólo una secesión anarquista y no un asalto completo?. Parece más factible lo primero (siempre que se resista) y se podría tomar la interesante propuesta de Roderick Long como modelo revolucionario: ese “territorio libre” serviría como referente para persuadir a quienes viven en la “zona ocupada por el Estado”.

    Y ¿cómo serían persuadidos?, bueno, pues simplemente viviendo y comerciando libre. Sospecho que se establecería un rico intercambio comercial entre ambas zonas, al margen de los controles del Estado vecino, que respondería poniendo trabas al mismo, lo que probablemente provocaría que la gente de ese Estado no sólo actuase al margen, sino y es lo más importante, generase una conciencia política de oposición al control estatal. En eso soy muy optimista, creo que si se gana un “territorio libre” y este resiste a los intentos para recuperarlo por el Estado (los partidarios del viejo o del nuevo, pongo un ejemplo histórico: resistir a las fuerzas de rusos blancos y también al ejército rojo, casi nada) se irán sumando nuevas secesiones y ampliando la zona libre.

    El problema es resistir lo suficiente; Long es pesismista al respecto, cree que el territorio libre sería invadido, por eso su modelo lo aplica a un Estado minarquista que integre y sea protector de la zona libre y no como proceso revolucionario.

    ps:Muy bonito el logo.

  2. Le veo dos problemas a lo que propones:

    1- No existe ese “momento de máxima debilidad” del Estado. (Y aunque existiera, ¿cómo identificarlo?). El Estado se debilita por partes. Pero cuando se debilita la parte A, los políticos toman recursos de la parte B para reforzar y salir del apuro. Ya luego, cuando haga falta, cuando la presión sea muchao, tomarán rcursos de C para reforzar B. Y así se la llevan per secula seculorum. De modo que el Monstruo nunca cae.

    2- No existe un movimiento anarquista revolucionario que tenga peso (el que hay, pequeñito, es de izquierda o pro socialdemocracia) y que pudiera aprovechar ese hipotético “momento de máxima debilidad”.

    Creo que la estrategia debe ser otra. Y ya la dijo SEK3: CONTRAECONOMÍA. Muy parecido a las estrategias que recomienda John T Kennedy (ver Secesión económica)


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