Documentales de libertad

Bueno, para variar un poco el material auidovisual no viene mal. Dos documentales que les puedo recomendar y que tocan temáticas con respecto a la libertad económica, sus beneficios y sus enemigos.

Una es El llamado del emprendedor, realizada por el Acton Institute. Diré que soy ateo y el hecho de que sea una organización de empresarios cristianos no es algo que aplauda, sin embargo el documental es excelente, apreciando la riqueza y los emprendimientos, no el dinero por el dinero mismo sino la creación de valor, con conceptos varios que se pueden apreciar de la Escuela austríaca. Como agorista me interesa en especial por aquello de que el agorista promueve el emprendetoriado como nueva clase social.

Cómo lo consiguen, pues no sé; yo lo pude ver por una función premier en un cine cultural. Aquí está el trailer, vean cómo lo consiguen.

 http://www.youtube.com/watch?v=yur4iZw0rQs

Otro documental es El concursante, realmente no tienen nada que ver con un documental, no sé que empresa cinematográfica lo hace, pero ilustra de forma sencilla los monopolios de la bancocracia a través del monopolio de la emisión de dinero y de la especulación por el dinero fiduciario. No me voy a poner en el debate dinero contrato vs. dinero metal, sino más bien en contra del negociado del capitalismo-Estado en su emisión y en endeudarnos a todos, perdiendo (más aun) nuestra libertad económica.

Este si lo puden encontrar completo en bittorrents. El trailer aquí:  http://www.youtube.com/watch?v=5px_178MFEY

Secesión de los indios Lakota en EU

La noticia aquí

¿Qué tiene que ver esto con el agorismo?  Pues no sé… pero presiento que alguna implicación importante ha de tener.

(Cuando alguien lo descubra, hágame el grandísimo favor de explicármelo)

¡Libertarios de izquierda, uníos!

Esto fue un post escrito hace ya algún tiempo en el blog Un colombiano más, antes de ser hackeado por algún idiota reaccionario protofascista y pro-uribista. De todas formas espero sinceramente que el autor del blog, Sergio Méndez, continúe escribiendo o investigando para regresar al activismo político (de la manera que él vea adecuada). A pesar de ser breve, creo que su “llamado de atención” es válido para todos aquellos que nos hacemos llamar antiautoritarios. Ahí va:

Sergio Méndez

 Aquí dos tópicos bien interesantes sobre el movimiento libertariano de izquierda:

*Primero, el debate sobre el libro de Kevin Carson respecto a los estudios de economía mutualista. Ni siquiera tiene número de ISBN, pero ha recibido todo un número del Journal of Libertarian Studies, fundado por el gran economista Murray Rothbard. Muchas de las criticas definitivamente eran de esperarse: Carson, quién defiende una teoría del valor en base al trabajo, ha sido atacado como un “ignorante marxista” (por George Reissman, N. del E.), lo cual me demuestra que el movimiento libertario en Estados Unidos está infectado de derechistas en piel de ovejas que “les gusta fumar marihuana”. El camino es largo, pero hay esperanzas de construir una sociedad de libre mercado que a la vez se preocupe por que los trabajadores en realidad disfruten los frutos de su labor. Eso si, tengo que admitir que mucha de la terminología económica no me es del todo conocida, pero el trabajo de interpretación histórica de Carson es soberbio, y sus críticos tendrán que trabajar mucho para poder siquiera estar al mismo nivel para criticarlo.

*Segundo, la publicación de una conferencia del profesor Roderick T. Long sobre la necesidad del libertarianismo de acoger las causas y las preocupaciones de izquierda, basada en dos textos de Murray Rothbard (Left and Right y, Liberty and the New Left) cuando aún le entusiasmaba la nueva izquierda de los años sesenta. Al menos eso significaba para su audiencia, porque para mí significa exactamente lo contrario: la necesidad que tiene la izquierda de pensar en soluciones no estatales para los problemas sociales, económicos, ambientales y culturales que afrontamos. No sé si Long haya convencido a muchos de sus camaradas libertarianos (soy pesimista al respecto)  sobre la necesidad de acercarse a la izquierda, pero al menos me convenció a mi de la necesidad imperiosa de acercarme –aún más- al libertarianismo. El texto de la conferencia es largo (son 14 minutos hablando) pero vale mucho la pena (por favor ponerle mucho cuidado a las reflexiones que hace sobre los términos “izquierda”, “derecha”, “capitalismo” y “libre mercado”).

Ahora soy más que consciente que si todo esto del libertarianismo de izquierda está en pañales en Estados Unidos, en Latinoamérica se encuentra en estado embrionario. Pero alguien tiene que empezar a pensar de manera distinta, y que mejor – como lo dice el profesor Long- que aprovechando un medio tan poderoso como Internet.

Left-libertarianism

El agorismo es anarquismo y a la vez libertarianismo de izquierda; ese de “izquierda” sin embargo a muchos nos sonará extraño o ajeno, y no sólo a los anarquistas de mercado sino a los socialistas libertarios convencionales, quienes en general son escépticos de la clasificación izquierda o derecha. Sin embargo Konkin aclara el sentido de este uso de la palabra izquierda: radical.

Un (libertario/libertariano) de izquierda es aquel activista, organización o tendencia que se opone al parlamentarismo (política electoral), defiende la contraeconomía, y prefiere alianzas con tendencias radicales y revolucionarias antes que con aquellas conservadoras.

SED3

Esta tendencia abarcaría tanto a agoristas, mutualistas, geoístas, rothbardianos de izquierda (no agoristas) y a todo el socialismo libertario. Es decir, el agorista es el anarquista de mercado perteneciente al sector emancipador o radical de los libertarians que apoyan el mercado libre y la libre empresa, en contraste con el sector conservador (derechista) del mismo movimiento libertariano.

De: libertarian_left

Cómo el estado de bienestar corrompió a Suecia

Tomado a A las Barricadas

Resumen y traducción de f. 1 = Nihilo

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Este ensayo por Per Bylund, ingeniero sueco y anarquista agorista, creador del portal www.anarchism.net tiene un ensayo de este nombre publicado en inglés (http://www.mises.org/story/2190) sobre lo contraproducente del Estado de Bienestar.

Paso un pequeño resumen en español que ilustra los destructivo que es el Estado hasta en sus formas más “humanitarias”, y cómo no es una respuesta a las necesidades sociales. Aquí va:

Cómo el estado de bienestar corrompió a Suecia

por Per  Bylund
1. Los abuelos.
Nacidos alrededor de 1920, fue la última generación que tuvo el orgullo y la moralidad de ser dueños de su destino, pasase lo que pasase. Esto les permitía sobrevivir en cualquier situación. Si sus salarios eran bajos, trabajaban más tiempo y más duro. Eran los arquitectos de su propio destino. Sentían orgullo de salir adelante por sí mismos, y valoraban enormemente su independencia respecto a otros.

No obstante, atendieron las promesas de los políticos de ayudar a los “débiles”, que entonces eran muy pocos. Eran gente de buen corazón y probablemente creyeron que una pequeña contribución para quienes estaban mucho peor que ellos era propio de “Buenos Samaritanos”.

2. Los padres.
Aprendieron rápidamente una nueva moralidad basada en los “derechos” del bienestar. La generación de mis padres fue a escuelas públicas y aprendió una nueva concepción : todos los ciudadanos tienen derecho a educación, atención médica, subsidio por desempleo, y seguridad social.

Moral y filosóficamente, esta generación es muy diferente de la de sus padres, sobre todo teniendo en cuenta el rápido crecimiento económico posterior a la IIGM y la correspondiente expansión del Estado. Los votantes apoyaron aumentos constantes de impuestos a cambio de más y más beneficios a recibir del Estado. Por otro lado, temían a los políticos de quienes sospechaban que podían intentar reducir dichos beneficios. La palabra “cambio” llegó a ser la más temida para esta generación.

3. Los nietos.
Yo pertenezco a esta generación. Una gran diferencia entre nuestra generación y la anterior es que la mayoría no fuimos criados por nuestros padres sino por los empleados de las guarderías estatales. Después pasamos a las escuelas públicas y a las universidades públicas. Mis padres todavía conservan algo del sentido de justicia y del sentido del bien y el mal que tenían mis abuelos. Mi generación es diferente. Criada por el Estado, no tiene la mas mínima comprensión de la economía.

La justicia se concibe como el derecho a que la sociedad nos provea de todo lo que creamos necesario. En un reciente debate televisado, los “nietos” exigían que las generaciones anteriores dejaran de trabajar porque les estaban robando “sus” empleos.

Esta generación no quiere cuidar a sus padres y abuelos, y exige que el Estado lo haga. Pero tampoco a sus hijos, que van a las guarderías estatales. Su trabajo de crianza consiste en dejarlos allí a las 7 de la mañana y recogerlos a las 6 de la tarde.

4. Conclusión
Cuando se le quita a la gente la responsabilidad por su propia vida, se crean individuos inmaduros, irresponsables, y dependientes. En efecto, el Estado del Bienestar ha creado niños morales y psicológicos.

Los ingenieros sociales del EB querían proporcionar seguridad. Pero no se dieron cuenta de que esto producía cambios en la moralidad y actitudes de la gente. Según la nueva moralidad, la independencia se logra entregando la responsabilidad a otros, y la libertad esclavizando a otros. El resultado es un desastre en términos económicos, sociales, psicológicos, y filosóficos. Además es una tragedia personal. Muchos no disfrutan la vida ni sienten ningún orgullo personal. Quizás esto explique por qué una gran parte de los jóvenes utiliza antidepresivos y por qué los suicidios entre los muy jóvenes están aumentando en forma dramática.

¿Qué es la contraeconomía?

Para saberlo hay que matar a Lois en el blog de ancapstewie

Tepito: agorismo a la mexicana

Y bien ¿cómo pasar a la ACCIÓN?

De acuerdo a la tipología de Bored Zhwazi, un agorista es un ancap tipo “A”. Esto es, un ancap que no sólo piensa y habla como ancap, sino que vive como ancap. (¿Dónde? En el ágora = el mundo real, o sea, ese lugar lejano, extraño y exótico cuyos pobladores no son seres internéticos, sino entes de carne y hueso). Los ancaps tipo “A” destrozan al Estado para alcanzar sus dos metas principales: 1) divertirse; 2) ganar dinero.

Pues bien: ¿qué vamos a hacer para transmutarnos en ancaps “A” (i.e., agoristas)? Se me ocurre que tal vez, quizá, por qué no, podríamos hacer un periódico o al menos un zine y venderlo en la calle. Podría hacerse en España y envíarme(nos) algunos ejemplares a América para venderlos acá. O viceversa (supongo que en América los costos son más bajos). O hacer dos periódicos/zines, e intercambiar. En cualquier caso, antes hay que invertir dinero. ¿Están de acuerdo?

También podríamos ensayar una campaña de pintas en las calles (algunos liberales venezolanos lo acaban de hacer). Se trata de llevar la idea agorista a la calle. Directamente al pueblo, saltándose los intermediarios (=maestros, periodistas, intelectuales, formadores de opinión, etc). Y todo ello divirtiéndose y ganando dinero.

¿Qué les parece?

¡Ágora, anarquía, ACCIÓN!

Sólo ignóralos —Roderick Long

Tomado de:

http://praxeology.net/unblog04-04.htm#09

 

Sólo ignóralos

por Roderick Long


He aquí un lindo pensamiento que tiene que ver con el Tax Day: el gobierno es uno de los pocos problemas de los que nos podemos librar con sólo ignorarlo. En ese respecto, eso es mejor que tener que enfrentarnos a catástrofes como tornados, pirañas hambrientas o la calvicie masculina.

Hay un problema, por supuesto. Si solamente unos pocos ignoramos al gobierno, éste no desaparecerá; en lugar de eso, se nos echará encima y acabará en el acto con todos nosotros… igual que se nos viniera encima una tonelada de gas clorobenzalmalononitrilo. No obstante, si el número de gentes que ignoramos al gobierno –que ignoramos sus órdenes como ignoramos las órdenes de un loco por la calle- alcanzara un número grande, el poder del Estado, que descansa fundamentalmente en la complacencia de los gobernados, se derretiría como la mantequilla bajo el sol de Arizona. Como ya lo dijo Étienne de la Boétie en su Discurso sobre la Servidumbre Voluntaria:

Decídete a no servir más, y en ese mismo instante ya eres libre. No te pido que derroques al tirano; sencillamente, que no sigas apoyándolo. Ya verás cómo se cae de su pedestal, como un gran Coloso que se quiebra en pedazos y se derrumba por su propio peso.

Ésa es una de las ventajas del anarquismo como programa político. Los que intentan reemplazar un gobierno por otro no pueden alcanzar esa meta ignorando al gobierno; tienen que hacer mucho más, quizá emplear la violencia. Pero no es el caso de los anarquistas. Si los líderes del gobierno fueran superseres del planeta Kryptón, no bastaría con ignorarlos; habría que cambiar las reglas del anarquismo y utilizar armas de kryptonita. Por suerte no es así. Los gobernantes son humanos, demasiado humanos, y sus órdenes no tienen la fuerza personal suficiente para inducir la obediencia. El poder de los gobernantes se funda en la legitimidad que les otorgan sus propios gobernados –lo que Ayn Rand llamaba “la sanción de las víctimas”. Retirarles esa sanción reduce a los gobernantes al mismo nivel y status de todos -la estrategia dramatizada en la encantadora novela satírica de Eric Russell, La Gran Explosión, dentro de la literatura de la resistencia no violenta.

Por tanto, una de las principales metas de la actividad política de los anarquistas consiste en eso: en ayudar a construir un ambiente cultural que fomente entre las masas la inclinación a ignorar y desobedecer a los gobiernos.

(Esa actitud también será muy práctica después de la (r)evolución anarquista. Muchos críticos del anarquismo preguntan cómo evitaremos que nuestras asociaciones de protección mutua –con las cuales planeamos sustituir a los gobiernos—abusen ellas mismas de su poder. La crítica es buena; pero pienso que tales asociaciones tendrán pocas oportunidades de abusar de su poder, muchas menos que las que tienen los gobiernos actuales. Una masa ingobernable es igual de ingobernable para los gobiernos que para dichas asociaciones).


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Trad: wg

Agorismo vs Anarcocapitalismo, según Bored Zhwasi